En el marco de los controles para detectar y prevenir el hurto de energía, intervenimos en dos barrios privados de Canning, donde identificamos conexiones eléctricas clandestinas en distintos domicilios. En ambos casos, las viviendas estaban conectadas directamente a la red de distribución, sin contar con medidores que registraran el consumo.
Ante esta situación, nuestros equipos técnicos realizaron el corte de las conexiones irregulares y posteriormente efectuamos las correspondientes actas.
El hurto de energía representa un riesgo para la seguridad de las personas y puede afectar la calidad del servicio eléctrico. Las conexiones directas a la red, realizadas sin cumplir con las condiciones técnicas y de seguridad necesarias, pueden provocar accidentes graves, tanto para quienes las manipulan como para terceros.
Además del peligro físico, estas prácticas pueden perjudicar a los vecinos, ya que las conexiones clandestinas generan condiciones de funcionamiento irregulares en las instalaciones eléctricas y pueden comprometer la calidad y la seguridad del suministro.
Por este motivo, llevamos adelante acciones para identificar este tipo de irregularidades, interrumpir las conexiones ilegales y poner los hechos en conocimiento de las autoridades judiciales. Estas intervenciones forman parte de las medidas destinadas a resguardar la integridad de las personas y contribuir al funcionamiento seguro de la red eléctrica.
El robo de energía es un delito penal y no solo constituye una irregularidad en el consumo, sino que también implica riesgos concretos para toda la comunidad. La manipulación de instalaciones eléctricas sin los conocimientos ni las condiciones adecuadas puede ocasionar descargas, lesiones graves e incluso la muerte.





Ante la sospecha de una conexión clandestina, es importante no manipular las instalaciones ni intentar intervenir por cuenta propia.
Para denunciar un posible caso de hurto de energía de manera anónima, llamá al 0800-333-3787.