Miguel luchó por la Patria en Malvinas y lo sigue haciendo día a día

Miguel luchó por la Patria en Malvinas y lo sigue haciendo día a día

Como a casi todos los argentinos, el 2 de abril de 1982 lo tomó por sorpresa. Nadie imaginó que los militares se embarcarían en una guerra contra Gran Bretaña. Pero todo se transformó en realidad cuando tres días más tarde recibió una citación para ir a Malvinas.

Miguel Ángel Rodríguez (59) es ex combatiente e integra la Asociación de Combatientes de Malvinas de Avellaneda, desde la cual ayuda a compañeros, jóvenes y chicos a conocer la historia de la guerra.
El 5 de abril recibió el telegrama para presentarse en el Regimiento 6º de Infantería de Mercedes (Buenos Aires), tres días después de desembarco de las primeras tropas en la Isla Soledad.

“Habían llamado a varios amigos y yo pensé que a mí no me tocaría, porque el 2 de abril habían llamado a todos. Así que 3 días más tarde, cuando regresaba a mi casa, mi hermana me esperó en la puerta con la carta”.

Los días siguientes transcurrieron de manera vertiginosa. Entre los preparativos en el Regimiento y el traslado de las tropas a Río Gallegos, Miguel Ángel terminó pisando la Isla Soledad el 13 de abril de 1982.
“Tuvimos que caminar unas 10 horas hasta llegar a nuestra posición, donde cientos de pozos de zorro aguardaban por nosotros. Eran huecos de 40 centímetros de ancho por 1 metro y pico de alto. Allí pasamos interminables horas. Mi vida entera la recorrí más de 500 veces dentro del pozo”, relató.

La madrugada del 1 de mayo le sorprendió la ráfaga de disparos desde un avión. Un proyectil cayó a 800 metros de su pozo y las esquirlas devastaron todo alrededor.

“Desde esa noche no pude cerrar un ojo. Sobre todo porque sabía que una parte de nuestra sección estaba al otro lado de la Isla para enviarnos una alerta temprana si los ingleses llegaban a desembarcar. Dos días después se acabó el racionamiento y paulatinamente decidimos buscar desperdicios en el basural. Hasta ese día teníamos 22 días sin bañarnos”.

Las tropas inglesas entraron el 13 de junio a la Isla y la rendición ocurrió al día siguiente. Una semana después, Miguel Ángel regresaba a su casa con una mochila a cuestas, 11 cartas y un telegrama enviado por su madre. Él le respondió escueto y apresurado: “ESTOY BIEN. SALUDOS”. Más que bien, estaba vivo.

“En el camino de vuelta a casa, en el penúltimo tren a Mercedes, un señor nos preguntó de dónde veníamos y mis compañeros y yo, que éramos 3, les contestamos que de la guerra. Entonces nos citó a la mañana siguiente a su local para compensarnos lo que hicimos por la patria: esa mañana nos vistió de pies a cabeza”.

Miguel Ángel Rodríguez peleó 74 días en Malvinas. Recuerda, como si fuera ayer, el sonido de los cañones que lanzaban los ingleses desde los barcos y cuando le ofrecieron alimentos luego de la rendición.
Resiliencia. El presente lo vive como si fuera la última vez: todos los días agradece estar vivo. Sus días transcurren entre charlas en colegios primarios y secundarios, la Asociación y los grupos de apoyo para ex combatientes.

Es maratonista y compitió en las olimpiadas de combatientes de 2004. Y de allí en adelante en cuanta maratón pueda. Vive con su familia y se siente en paz.
Miguel luchó por la Patria y lo sigue haciendo día a día. “Si volviera el tiempo atrás, si me llamaran para luchar, volvería a hacerlo sin pensarlo. Pero hay que saber vivir, hay que disfrutar la vida”.